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genciana40

  hace 4 meses

Lágrimas de sangre, Acto V
Cerrado

Me quedé tan sorprendido por la historia que me había contado ese sacerdote, que por unos minutos fui capaz de olvidar la delicada situación en que me encontraba, pero los gritos de otro condenado al ser torturado en otra celda, me trajeron de vuelta a la abrupta realidad.
Traté de explicarle a aquel hombre que era inocente del crimen del que me acusaban y que bajo ningún concepto forcé a esa mujer, porque, aunque fui un cobarde, yo la amaba.
El cura dio muestras de entender todo cuanto en mi desesperación le conté y entonces mirándome fijamente a los ojos me hizo la siguiente confesión:

Siendo todavía bandolero, me uní a una banda de ladrones, donde conocí a un bandido que según me contaron, quiso ser actor, pero nunca consiguió que ninguna compañía le contratara, ya que, a pesar de tener un gran talento, la competencia era demasiado alta y no conocía a nadie que le pudiera ayudar a abrirse paso y conquistar los escenarios.
Así fue como, pobre y hambriento, terminó siendo un maleante, hasta que un día desapareció sin dejar rastro.
Durante muchos años y hasta mi posterior conversión en sacerdote, no volví a saber nada de él, hasta que un día, estando ya de vuelta en Europa, llegó hasta mis oídos que la única hija del alcalde, iba a contraer matrimonio con un duque.
Los casamientos acordados son una práctica habitual en nuestros días, siempre y cuando ambas partes salgan beneficiadas.
Un día, el alcalde vino a buscarme a la iglesia y me pidió que bendijera el matrimonio de su hija.
Yo acepté gustoso y quedé en entrevistarme con la pareja al día siguiente y justo cuando ya se cumplía la hora de la cita, vi aparecer a lo lejos, a los dos enamorados que caminaban asidos de la mano, en dirección al punto donde yo me encontraba.
Al principio todo parecía normal, hasta que ambos estuvieron lo suficientemente cerca como para poder distinguir sus caras.
La expresión de la joven no podía ser más desoladora, a pesar de que trataba de sonreír, en sus ojos había demasiada tristeza, pero desgraciadamente no estaba en su mano oponerse a los deseos de su familia y en cuanto a él, ¿qué podría decirse…?
A pesar de que iba elegantemente vestido y simulaba unos modales exquisitos, bajo ese disfraz, se ocultaba el bandido con vocación de actor y por el gesto que trató de disimular para que la joven no se diera cuenta, sé que él también me reconoció a mí.
Disimulé lo mejor que pude, porque no sabía si la suerte de ese hombre había podido cambiar en todo este tiempo, pero muy pronto averigüé cual era la verdadera razón que le había llevado a prometerse a aquella dama y no era precisamente amor…
La familia de tu amada pertenece a una antigua estirpe, cuyas raíces se hunden en la noche de los tiempos.
Aunque poco queda ya de su antiguo esplendor, aún conservan en su poder, una joya extraña y de incalculable valor.
Cuenta la leyenda, que cada una de las perlas que componen ese collar, fueron arrancadas de las garras del mismísimo Poseidón, otorgando a su portador el poder de conquistar los mares de todo el mundo.
Un hecho conocido por todos, es que los piratas son gente supersticiosa, que, si bien han hecho del océano su hogar, lejos de la justicia, aquellas profundidades oceánicas esconden grandes peligros que pueden arrastrarles hasta una muerte terrible, salvo que un amuleto, les proteja.
Ese bandido, que tenía de duque, lo que tú de payo o lo que yo de gitano, supo acerca de esta leyenda que rodeaba al collar de perlas y no dudó en hacer la que iba a ser la mejor representación de su vida.
Cambió su ajada y sucia indumentaria, por un traje de seda de Damasco, que a buen seguro había robado, se lavó y cepilló sus largos cabellos que anudó con una cinta, lustró sus botines negros de puntera fina.
Imitaba a la perfección cada delicado gesto que tantas veces observó en la nobleza, caminando altivo y rebajando el tono de su voz, de manera que sonara galante y educada y de esta manera se creó un personaje y una vida a su medida, transformándose en el duque.
No tardó en ganarse la confianza del alcalde y muy pronto dio muestras de un profundo enamoramiento hacia su bella hija.
Transcurrido un tiempo prudencial, manifestó su deseo de desposarse con ella.
Haciéndola creer que poseía la grandeza de un imperio, que ponía a sus pies porque la amaba, pero lo único que poseía el miserable, eran telarañas, hambre y codicia de poseer.
Quiso el destino, que una noche en que regresaba a la iglesia después de darle la extremaunción a un feligrés que agonizaba, acerté a pasar cerca del puente que divide la ciudad y allí vi al falso duque sentado en el suelo, borracho como una cuba que mantenía una conversación consigo mismo en voz alta.
Decía algunas cosas sin sentido, pero entre medias pude entender que hablaba de su intención de enrolarse en un barco de piratas que se encontraba a pocas millas de la costa. Durante un tiempo viviría con ellos, cometiendo todo tipo de asedios y saqueando e incendiando cada ciudad que se les pusiera por delante.
Pasado un tiempo iniciaría un acercamiento con el capitán, al que se ofrecería en relejarle en sus funciones en determinados momentos para que este pudiera descansar o ir en busca de mujeres.
Mientras, el tomaría el timón del barco, sin tomar partido, salvo en contadas ocasiones, de las fiestas que se organizaban a bordo donde el ron corría a raudales, después de haber cometido algún saqueo de gran envergadura.
Cuando sus compañeros estuvieran lo suficientemente borrachos, haría girar la embarcación a estribor en dirección a las Islas de plata.
Lugar misterioso que incluso los corsarios evitaban, porque aseguraban que allí vivía una colonia de sirenas que perseguían y hacían enloquecer, hasta el ahogamiento a los hombres, convirtiendo sus aguas en un cementerio donde miles de barcos naufragaron, hundiéndose con la tripulación al completo y con todo su cargamento de oro y joyas, que permanecerían para siempre bajo sus aguas.
Su intención era guiar el barco hasta allí, provocar la locura y muerte de sus compañeros, mientras que el permanecería impasible al encantamiento de las sirenas, al llevar consigo el collar de perlas que actuaba de amuleto.
De esta manera y cuando el último de aquellos hombres cayera por la borda totalmente enloquecido e inmerso en el abrazo mortal de las sirenas, él tendría un barco a su total disposición, con la bodega repleta de oro, joyas y piedras preciosas que le permitirían vivir hasta el fin de sus días, rodeado de lujos y si era capaz de dilapidar esa fortuna en poco tiempo, bajo las aguas tendría a su disposición el mayor tesoro que jamás tuvo la humanidad.
Al oír las pretensiones de este despreciable ser, no tardé en poner sobre aviso al alcalde, pero no me creyó.
Era imposible que el duque, que tan galante se mostraba con su hija y que todo se le hacía poco para agradar a su familia, fuera en realidad un impostor.
Tanto insistí que lo único que conseguí es que el alcalde entrara en cólera y me amenazara con informar al obispado de que me había encaprichado de su hija y eran los celos los que por mi boca hablaban.
Me sentía asqueado ante la ceguera del alcalde, pero hice un último intento de que abriera los ojos y se diera cuenta del futuro que le esperaba a su hija junto a ese desgraciado.
Fue justo el día en que se llevaría a cabo la pedida de mano de manera formal.
Toda la familia estaba ansiosa con los preparativos y mandaron a la joven prometida al mercado a comprar unas flores, mientras el alcalde y su esposa, realizaban unos trámites de última hora.
Fue el día en que el duque enmascarado te arrolló y chocaste con el alcalde, su mujer y conmigo, que discutíamos acaloradamente.
El resto ya sabes como continúa…


Relato de ficción creado por Genciana
Responder

lomejordemividaerestu8181

  hace 4 meses
Ya me he puesto al día con tu relato :) Me has hecho llorar cuando muere su amada. Que te digo que no sepas ya, has vuelto pisando fuerte, es espectacular tu relato y me alegra de volverte a leer. A la espera del siguiente capítulo, parece q el final está cerca. Besitos bruji
1 comentarios

lomejordemividaerestu8181

  hace 4 meses
Que ven mis ojos!!!!!! Has vuelto :) No sabes cuánto me alegra!!!!! Eso sí, te he pillado de casualidad pq me salía ya de toluna. Te tengo q leer tranquilamente, ya te comentaré cuando los haya leído, un besito brujita
0 comentarios

celma3

  hace 4 meses
Pues a esperar el desenlace con el alma en vilo jajaja. Que tengas un buen fin de semana, Genciana.
1 comentarios

danielcamu3

  hace 4 meses
Todos unos vivideros y trúhanes
1 comentarios

rocioaranacabezas

  hace 4 meses
Qué intereresante, a ver cómo acaba
1 comentarios

navajos00

  hace 4 meses
Las sirenas son tan encantadoras.....Con la aristocracia de por medio ¿Qué iba hacer el pobre alcalde? Las dotes si son muy grandes puede no entender de amoríos y si de avaricia. Muy bueno
1 comentarios

boyu

  hace 4 meses
madre mía guapa , esperando estoy continuación , no se yo como va acabar esto , qué suspense .
1 comentarios

JoseAnche

  hace 4 meses
Cazadotes, enemigo de la piratería, bandolero sin vocación... este hombre lo tiene todo ¡a la hoguera con él!
1 comentarios

Tala_23

  hace 4 meses
Un falso duque, un cura ex bandolero, interesante se pone esta trama que tan intrigada me tiene esperando a leer el desenlace de tan misteriosa historia.
1 comentarios

Julievoc

  hace 4 meses
Que bien escribes!!!plas plas plas (aplausos)
1 comentarios
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